Mostrando entradas con la etiqueta Nutrición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nutrición. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de mayo de 2015

ALIMENTACIÓN...ESTRATEGIAS DE APOYO A LA INTERVENCIÓN

Las estrategias más utilizadas en la terapia de alimentación con personas TEA son:

APOYOS VISUALES

Debemos informar al niño desde con quién va a comer hasta qué comida. Esta información la podemos aportar en su agenda de anticipación y recordarla justo antes de la comida. Además, cualquier tipo de negociación o norma que establezcamos la mostraremos de manera visual, bien a través de pictogramas, fotografías y/o mostrándole físicamente los alimentos o en su base original. 

CONTAR

Es un recurso muy utilizado para hacerle entender a la persona que la situación que le provoca desagrado no se va a mantener para siempre, que tiene un final. Es importante, que nos mantengamos firmes en la palabra, es decir, si le decimos al niño que “3 cucharadas y se acabó”, por muy bien que lo haya comido o por mucho que intuyamos que comería más, no podemos seguir, ya que entonces nuestra palabra no sería de fiar. La estrategia de contar no es incompatible con las demás y también la podemos presentar de forma visual, tachando o tapando según lo vaya comiendo.

NEGOCIACIONES

Todo el mundo está dispuesto a esforzarse en algo siempre que la recompensa sea lo suficientemente buena. Lo mismo ocurre con nuestros chavales. El listado de reforzadores que creamos al principio nos ayudará a determinar qué es lo que podemos utilizar como recompensa. Evidentemente, sea lo que fuera, no podrán conseguirlo en otro momento o por otro motivo. Sólo lo conseguirán cuando coman lo que les planteemos. Para asegurarnos que el reforzador es suficientemente potente, podemos darle a elegir entre dos para ver cuál quiere en ese momento e incluso ofrecérselo “gratis” la primera vez. Luego, le pediremos que antes pruebe o coma algo nuevo. El reforzador puede ser un objeto o un alimento. También podemos utilizarlo de forma alternativa (p.e. 1 cucharada de la comida nueva – 1 trozo de chocolate) o al final (p.e. primero el puré y después el yogur). De nuevo tenemos que mostrarnos firmes en las negociaciones para que sean efectivas, e irlas ajustando a los progresos, al momento o al estado físico del niño en ese momento. Por ejemplo, si está malo desde el principio las exigencias serán menores.

CONTROL FÍSICO

Es desaconsejable forzar o contener físicamente al niño para que coma. Sin embargo, en algunas ocasiones muy puntuales y después de haber trabajado a fondo desensibilizando la situación de comida, podríamos hacer un control físico leve, por ejemplo controlamos con un dedo la cabeza de un niño que la mueve hacia un lado y otro, siempre que no le sea desagradable o le produzca rechazo absoluto, mientras con la otra mano ofrecemos el alimento. Si lleváramos a cabo este tipo de estrategia en un momento determinado, tenemos que saber que el control, por mínimo que sea hay que retirarlo como cualquier otra ayuda que le proporcionemos. Además, no podemos mantener el contacto físico de control durante el instante exacto en el que el niño come, para evitar que se produzcan asociaciones, que nos costaría luego romper.

LA MEJOR OPCIÓN

En ocasiones, funciona presentarle al niño una ligera modificación de su comida frente a un formato absolutamente diferente, de manera que acepte la pequeña modificación como la “menos mala”. Por ejemplo, presentamos un puré de legumbres ligeramente aplastado frente a un cuenco con algunas legumbres enteras en caldo. El objetivo es que se coma el puré ligeramente aplastado y del cuenco le ofrecemos simplemente el caldo, pero sólo con la presentación el niño puede decidir comer sin problemas el alimento menos aversivo a la vista.


REFUERZO

Como hemos dicho anteriormente, podemos reforzar con un alimento u objeto preferido, de forma alternativa o después de haber cumplido la exigencia que le presentamos. De cualquier manera, lo más importante es que ese reforzador (que previamente hemos definido con los registros), no lo podrá conseguir en ningún otro sitio, ni por ninguna otra conducta. Únicamente conseguirá ese reforzador si come lo que le proponemos. Además, reforzaremos socialmente con expresiones faciales muy marcadas y frases del tipo “muy bien”, “fenomenal”, “campeón”, etc. cada vez que ealice correctamente el objetivo que queremos conseguir: si nuestro objetivo ya no es que se siente correctamente, sino que se lleve la cuchara a los labios, reforzaremos esto último únicamente. El refuerzo debe ser inmediato. Cuidado con ser demasiado efusivos porque podemos asustar al niño/a.

 MATERIALES

En el mercado existen multitud de materiales e instrumentos de los cuales podemos servirnos para ayudarnos a conseguir los objetivos que nos hayamos marcado.

Cuando se trate de ayudar para que el niño tenga autonomía podemos utilizar cubiertos con mangos anatómicos, más gruesos y antideslizantes, platos con bordes elevados y bases antideslizantes o con ventosas, bordes o topes para añadir a los platos para que no se salga la comida, vasos adaptados y con ventosa para que no vuelque y se derrame el contenido, baberos para que el niño esté cómodo y seco. 

En los casos en los que sea necesario un trabajo de desensibilización de la zona oral o de desarrollo de la masticación, podemos servirnos de redecillas porta alimentos para bebés, mordedores, muñequeras para morder, cepillos de dientes, depresores blandos y duros, etc. Este tipo de material se puede utilizar en momentos ajenos a la hora de la comida e incluso pueden ser utilizados por personas diferentes, como el logopeda. Una vez que consigamos que el niño chupe o muerda estos objetos, podemos ir untándolos en siropes de diferentes sabores, zumos o gelatinas, de manera que creemos progresivamente una asociación positiva y agradable entre la consecución de sabores o elementos extraños en la boca.
De igual manera podemos ir trabajando con alimentos duros como regalices, pajitas rellenas de gelatina, colines o caramelos de toffe. 

JUEGOS

Otra manera de desensibilizar la zona de la boca, es a través de juegos. En muchos casos, la falta de masticación produce laxitud de los músculos orales que podemos ir trabajando de forma paralela a través de ejercicios divertidos en casa o en la escuela:
- Masajes con crema en la zona próxima a la boca.
- Untar los labios con algún sabor preferido para que saque la lengua.
- Juegos de pedorreta.
- Juegos de soplos con pompas, confites, silbidos, molinillos, velas…
- Juegos de sujetar papeles entre los labios, o lápices en el labio superior.
- Juegos en los que se hagan movimientos de los labios con nuestro dedo para producir sonidos.
- Podemos incluso llegar a meterle nuestro dedo en la boca para masajear los molares.


  

sábado, 28 de marzo de 2015

Consideraciones generales en la Alimentación

Recordando el anterior post de Conducta Alimentaria, algunos niños con TEA tienen:

- Alteraciones del ritmo de la comida.
- Negativa a comer sólidos.
- Variedad de alimentos extremadamente limitada.
- Marcados rituales.
- Problemas conductuales.
- Conducta de pica.

Hay que saber que no existe recetas únicas ni estandarizadas para la intervención de la alimentación en niños con autismo. Os ofrecemos criterios, pautas, estrategias que habrá que ir probando y cambiando dependiendo de cada caso en particular.

Debemos tener en cuenta que algunas medicaciones tienen efectos secundarios que lo reflejan en la medicación, como por ejemplo, alteración del apetito, alteración en la función GI, lesiones en la mucosa intestinal o alteraciones psicológicas/psiquiátricas como depresión, agitación, ansiedad, nerviosismo, apatía, reducción de la concentración.

Consideraciones generales


Actitud-Aptitud del adulto


Deberá reunir las siguientes características:

- Si es una persona nueva, tendrá primero que establecer una buena relación con el niño. La comida es un momento a veces tenso, por lo que el niño tiene que entender que esa persona le exigirá determinadas cosas, pero que también puede ser divertida, cariñosa…fuera de esos momentos. Con los familiares, los niños establecen relaciones particulares, esas cosas deberán evitarse par poder llevar bien la terapia.

- Poco habladora, la comunicación debe ser clara, sencilla y concisa.

- El momento de comer debemos convertirlo en un momento agradable, donde se entienda que comer es un acto placentero y que la comida está rica. Una actitud tranquila es fundamental. Grabarnos en video, sería una forma de ver cómo nos comportamos.

- Actitud firme a la vez que cariñosa.

En muchos casos, conviene que el adulto le dé de comer al niño, para que coma de todo a que el niño coma solo.


Ambiente

La idea principal, es cambiar de sitio el lugar de siempre que utilice para comer el niño, "sitio nuevo, normas nuevas", pero hay veces que esto no es posible por la inflexibilidad del niño, ya que puede provocar problemas de conducta mayores. Se podría aprovechar otras situaciones naturales para establecer nuevas normas.

El ambiente debe ser tranquilo, evitando sitios donde haya mucho ruido. 

Una de las reglas básicas es que "durante la comida sólo se come", no se ve la tele, ni se juega al ordenador, ni con otros juguetes… por lo que evitaremos el exceso de estímulos que puedan distraer o alterar.


Priorizar objetivos

Es esencial priorizar objetivos, dado que suele haber muchos aspectos que hay que mejorar, pero no los vamos a afrontar todos a la vez. 

Es importante que tenga autonomía, pero como hemos dicho anteriormente, si el niño tiene limitación severa para ciertos alimentos, el adulto es el que le dará la comida, para así establecer el "poder", ya que el adulto es que tiene que decidir "qué", "cuándo" y "cuanto". Podemos proporcionarle al niño otros momentos en los que tenga capacidad de decisión y de elección y así trasladar su control.

De la misma manera, si al niño le cuesta permanecer sentado, comenzaremos por establecer esta conducta básica antes de introducir nuevos alimentos.


Como colocarnos

Nos debemos colocar delante del niño y que él no tenga posibilidades de escapar. Así, controlamos el espacio y los estímulos y por tanto nos sentiremos más seguros. También establecemos mejor contacto ocular con el niño, sobre todo, a la hora de trasmitir firmeza y refuerzos.

Posicionar la mesa a un lado y no entre ambos, en ocasiones ayuda a evitar que el niño derrame, lance o tire la comida.


Elegir el momento de intervención

Debemos elegir una sola comida al día según la disponibilidad y el tiempo que podamos emplear, lo cansados que estén el adulto y el niño y el momento del día que el niño tenga mayor apetito.

Cuando se empieza la terapia, es frecuente que el niño ingiera poco alimento, por tanto, tenemos que estar atentos durante el resto del día para que ingiera una alimentación básica. No hay que producir un sobre estrés. Por tanto, hay que evitar que coma entre horas.


Ley del plato vacío.

El plato vacío es lo que le va a indicar al niño que el momento de la comida o que esa comida ha terminado. Cuando empecemos la terapia de alimentación, comenzaremos poniendo en el plato una cantidad mínima del alimento que queremos introducir.

Imaginemos que os ponen una comida que no os gusta en gran cantidad y en el momento del día que más hambre tenéis, obviamente nos entrará una sensación de agobio, nauseas… aumentando la aversión a ese alimento. Lo mismo ocurre en los niño con autismo, pero el problema es que no se trata de un alimento aislado.

Hay que tener cuidado con esta ley cuando la persona ya come de todo. Habría que trabajar cuestiones de flexibilidad mental y comunicación adecuada, porque pueden darse situaciones en las que la persona no quiera más comida por falta de apetito o incluso dolor.


Ritmo tranquilo

Debemos evitar meter prisa al niño. El proceso lleva tiempo e intentar acelerarlo no adelanta los resultados sino todo lo contrario.

Cuando el niño empieza a masticar, lo hace a un ritmo lento y se cansará rápido.

No debemos llenar la boca del niño en exceso para forzar que mastique o trague. Ofreceremos otra cucharada siempre que la boca esté vacía, para lo que nos podemos ayudar ofreciéndole líquidos, pequeños trozos de alimentos preferidos o incluso estimulando puntos de reflejos naturales de deglución, como por debajo de la barbilla.


Comer es agradable


Aspectos a tener en cuenta:

- Evitar incomodidad física para que el niño esté más agosto. Tendremos que prestar atención a que no esté mojado o manchado.
- No engañar, para evitar desconfianza. Comportamientos como aprovechar que esté distraído para introducirle comida en la boca, echarle a escondidas más cantidad de la pactada, ponerle varias veces el mismo alimento para que coma más cantidad del mismo o decirle que va a obtener algo como recompensa y luego no dárselo, son estrategias que no hay que utilizar ya que no son efectivas.
- No forzar. En muchos casos, existe un acondicionamiento negativo producido pro experiencia pasadas de forcejeo. Esto, crea tensión por ambas partes y hace que el niño cree más aversión a situación de comer. Sólo controlar físicamente si es imprescindible y en momentos puntuales.
- Paciencia. Esta intervención es un proceso lento y costoso. Pequeños pasos es un futuro éxito.
- Entender al niño en su globalidad.

Video


Este video es sobre una niña que está más interesada en sus juguetes que en la comida, por ello la importancia de todo lo que hemos dicho anteriormente: Haz click aquí





Seguiremos contando más cositas…¡no os lo perdais!








sábado, 7 de marzo de 2015

Conducta Alimentaria y TEA...

Nos podemos encontrar con la problemática de la Alimentación con niños con TEA dado que hay algunos que pudieran ser hiposensibles o hipersensibles, en uno o varios sentidos, lo que provoca alteraciones en la alimentación.

Podríamos encontrar las siguientes manifestaciones:




Auditivas: los ruidos intensos, agudos o continuos les pueden provocar sensaciones extremadamente molestas o casi dolorosas. En la alimentación podemos encontrar estos ruidos en los alimentos "crackers".



Tacto: la percepción de las texturas de los alimentos granulosos, astringentes, fibrosos, geles, etc. puede provocar que rechacen la comida, bien porque no sea aceptada dentro de la boca o con las manos. Estos alimentos pueden ser purés con un espesor distinto a lo que están acostumbrados.








Sabores: algunas comidas pueden resultar muy desagradables, haciendo que a veces la persona adquiera la costumbre de limitar su alimentación a un número reducido de alimentos.
Visual: la forma o el color de los alimentos pueden ser causa de rechazo de determinados alimentos. Los que suelen aceptar son aquellos de color rojo, amarillo y naranja y los que peor aceptan son los verdes y los de colores oscuros, estos podrían ser las espinacas, carnes rojas, etc.








Olfativa: hay olores que los niños pueden identificar y resultar desagradables.









La comprensión visual que tienen los niños de los alimentos por su formal, color, apariencia y la dificultad para la integración sensorial en su conjunto, hace que muchos alimentos sean rechazados; también su inflexibilidad mental que manifiestan, la invariabilidad a los cambios y la restricción de sus intereses, son desencadenantes de la hipersensibilidad.


Por tanto, aversiones a ciertas texturas, olores, colores, temperaturas, marcas de alimentos, pueden afectar a la calidad de la dieta. La selectividad de los alimentos en TEA, puede ser resultado de un exceso de la capacidad de respuesta sensorial al sabor, la textura o el olor de los alimentos.

La dificultad a la hora de comer pone en riesgo las deficiencias nutricionales en TEA, pero también pone en tensión a los padres y a los cuidadores.

CONDUCTAS ALIMENTARIAS

Se ha visto que las dificultades para comer en estos niños aparece desde una edad temprana. Hay padres que identifican como comedores lentos a los 6 meses de edad y presentan dificultades en la transición a los alimentos sólidos. De los 15 a 54 meses de edad los describen como niños "difíciles de alimentar" y "comedores muy exigentes". También mostraron una prevalencia significativamente mayor de Pica, es decir, deseo y consumo de sustancias no comestibles, en comparación con niños en desarrollo normal.

En un estudio de 19 niños TEA en un rango de edad de 3 a 5 años, indica que el 68% de los niños tienen texturas favoritas de alimentos, el 79% son caprichosos para elegir el alimento que comer, el 95% tienen resistencia para probar nuevos alimentos y un 16% son propensos a comer menos variedad de alimentos.

Otro estudio de niños de edad entre 2 a 12 años de edad con TEA, mostraban que son poco hábiles en la auto-alimentación, tienen conductas de evitación de alimentos y más neofobia a ciertos alimentos en comparación a niños con desarrollo normal.

Hay padres que también hacen hincapié en que sus hijos TEA de entre 5 y 12 años de edad, necesitan utensilios concretos o que la comida se les presente de una forma concreta de forma continua.

SÍNTOMAS GASTROINTESTINALES (GI)

Problemas GI, como dolor abdominal, estreñimiento, diarrea, refluyo gastrointestinal, son comunes en los niños con TEA. Un subconjunto más pequeño puede sufrir también síntomas más severos, tales como, linfoide nodular, hiperplasia, colitis ulcerosa, hernia de hiato. Los datos sugieren que los síntomas GI a menudo co-ocurren con otros trastornos médicos en niños TEA. La disfunción GI se asoció significativamente con los trastornos del sueño y la intolerancia alimentaria. Además, los niños con TEA con conductas desadaptativas graves pueden estar tomando medicación, como neurolépticos, con efectos adversos, tales como aumento de peso significativo y estreñimiento. 

Hasta la fecha, poco se sabe de las complejas razones multifactoriales de aumento de los problemas GI en niños con TEA. Estos síntomas pueden estar relacionados con una flora intestinal alterada por un aumento de la ingestión de antibióticos orales, o por una disminución de la actividad de las enzimas digestivas. Un estudio que comparó a niños con desarrollo normal y TEA indicaba que hay una correlación positiva de los síntomas GI y la severidad del autismo. También indican que los niveles bajos de ácidos grasos de cadena corta, se asociaba  a un mayor uso de probióticos, y quizás debido a la fermentación inferior de sacchorolytic debido a un desequilibrio de las bacterias beneficiosas, menor consumo de fibra soluble, un tránsito más lento y/o un aumento de la permeabilidad intestinal. Así podemos ver que los niños TEA pueden tener alteraciones en la composición bacteriana de la flora intestinal.

Hay una hipótesis llamada la "hipótesis del intestino permeable" que supone que el aumento de la permeabilidad intestinal puede conducir a la alteración de los mecanismos neuronales y el desarrollo cerebral en niños. Ciertos compuestos de la dieta, tales como el gluten, proteína que se encuentra en los alimentos procesados a partir del trigo y especies relacionadas al grano, aumentan la permeabilidad intestinal. Hay familias que utilizan dietas libres sin gluten y sin caseína, pero hasta la fecha no es concluyente que puedan beneficiarse los niños de esto, es necesario más investigaciones.

En la búsqueda de nuevos tratamientos… se estudió la de proporcionar Secretina a los niños con TEA, dado que una de sus funciones es la estimular la secreción de líquido pancreático rico en bicarbonato. Pero, los resultados afirmaron que no hay mejoras en los síntomas de TEA, por tanto no debe ser recomendado como tratamiento.

Por tanto, para abordar los problemas GI de los niños TEA, se necesita de un equipo multidisciplinar competente, porque evaluar esos problemas puede ser difícil debido a las dificultades de comunicación y la complejidad de los comportamiento. 

Para la detección de deficiencias nutritivas, la familia debe ser referida a un Nutricionista, para evaluar la adecuación de la ingesta de macro y micronutrientes de los niños.

Si os ha interesado este post, no os perdais el siguiente…la intervención en la alimentación...

Información obtenida del artículo: Tanja V.E., Whitney T. Eriksen, Margaret C. Jennifer A. Pinto-Martin.. (2013). Eating Behaviors, Diet Quality, and Gastrointestinal Symptoms in Childre With Autism Spectrum Disorders: a Brief Review. ELSEVIER, 28, 548-556.